Llorando en el paraíso: lo que no se muestra en redes sociales sobre nomadismo digital

En este artículo comparto una parte poco hablada del nomadismo digital: la salud mental. Hago zoom a lo que no se muestra en redes.

Ahí estaba yo, sentada en una de las playas más espectaculares que había visto en mi vida: Railay Beach, al sur de Tailandia. Cualquiera habría sentido euforia, emoción, ganas de lanzarse al mar y gritar de felicidad.

¿Y qué hacía? lloraba… Sentada en el paraíso, desbordada por una mezcla de emociones. ¿Estaba feliz? ¡Claro! Pero también sentía un vacío profundo, una tristeza silenciosa, ansiedad, soledad y una sensación de estar completamente perdida.

Muchos idealizan la vida de nómada digital: viajar con tu computadora bajo el brazo, trabajar desde la playa, saltar de ciudad en ciudad. La narrativa suena perfecta. Pero está muy lejos de serlo.

La culpa, en parte, es de las redes sociales. Y no me malinterpreten, como periodista y nómada digital, valoro el poder de las plataformas para conectar personas y mostrar realidades. Pero muchas veces, lo que se muestra es solo la postal, el filtro, la pose.

Esta es una de las foto de Railay Beach que tomé en mi viaje por Ao Nang, al sur de Tailandia en febrero del 2022… Sí, antes de la escena del llanto.

Siendo sincera, –y aunque podría sonar contradictorio ya que estoy escribiendo esto sentada en la terraza de un adorable café en un parque de Pristina, la capital de Kosovo–, ser nómada digital no es como lo pintan. Todas esas fotos de instagram de gente con sus computadoras sentadas en una hamaca en playas como Bali o Cancún, trabajando a pleno sol, mientras beben un coctel, me parecen bastante forzadas y, hasta me atrevería a decir, publicidad engañosa.

Ser nómada digital tiene muchos beneficios, peeeero!!!! –Alerta de spoiler para quienes están pensando unirse al club– No es miel sobre hojuelas, como dicen por ahí.

¿Estilo de vida soñado o laberinto emocional?

Antes de seguir idealizando el estilo de vida del “trabajo desde cualquier parte”, vale la pena preguntarse ¿qué significa realmente ser nómada digital?
Según el investigador Georgios Mouratidis en su trabajo de tesis Nomadismo digital: Viajes, trabajo a distancia y estilos de vida alternativos, el nomadismo digital es un estilo de vida en el que las personas trabajan de forma remota mientras se trasladan constantemente, especialmente entre países.

No es simplemente cambiar de oficina: es vivir en tránsito permanente, adaptarse a entornos culturales distintos, lidiar con otros idiomas, husos horarios, sistemas de salud… y también, muchas veces, con la soledad.

Una encuesta realizada para el Global Living Report 2025 por bunq, que contó con la participación de casi 5 mil personas que trabajan mientras viajan, reveló que el 38% considera que su salud mental se ha visto afectada. Además, el 19% confiesa que lo que más extraña de su país de origen son los vínculos: amigos, familia, comunidad.

La psicóloga española Inmaculada Rodríguez, detalla en su artículo Psicología del Nómada Digital: Un Análisis Completo, que entre los problemas más comunes están el aislamiento social, el deterioro de habilidades interpersonales, el sedentarismo, la ansiedad, la dificultad para establecer rutinas y hasta el síndrome del impostor. Problemas que se agravan cuando no existe una red de apoyo constante.

Terapia en movimiento

Lo que les contaba de la playa en Tailandia fue en febrero del 2022, a solo un mes de haber comenzado mi proceso de terapia a distancia con mi querida y seca terapeuta –¡sí, hay que decirlo!– Pamela Yañez, psicóloga infanto juvenil de la Universidad Católica del Norte y magister en Psicoterapia Constructivista de la Universidad de Chile.

Su mirada profesional ha sido clave para entender lo que me pasa y acompañar los momentos más difíciles de mis viajes. Ella me ha explicado que “el estilo de vida nomade acentúa los factores o características que ya traemos de nuestra formación familiar, social, cultural y claro que puede amplificar los patrones de autoexigencia, ansiedad, inseguridad, o dificultades para poner límites“.

Entre las herramientas que he aprendido en este camino, sugeridas por Pame y que también recomiendan artículos y libros sobre nomadismo digital como Nómadas digitales: el modo de vida moderno: ¿Peligroso o una oportunidad para la libertad? de Jaroslaw Istok, están:

  • Diseñar rutinas mínimas: Aunque estés en constante movimiento, mantener horarios regulares para comer, dormir o trabajar te ayuda a estabilizar el ánimo. Un paseo matutino o apagar pantallas a la misma hora cada noche puede marcar la diferencia.
  • Cuidar tu espacio de trabajo: Evitar trabajar desde la cama es una regla de oro –al menos para mi–. Las bibliotecas públicas, coworks o incluso un café tranquilo son opciones ideales para separar lo laboral de lo personal.
  • Activar el cuerpo: El sedentarismo es uno de los riesgos más frecuentes entre quienes trabajamos remoto. Caminar, practicar yoga o simplemente estirarse varias veces al día mejora el bienestar general.
  • Socializar, aunque no tengas ganas: El aislamiento social es un fantasma común entre nómadas digitales. Participar en eventos locales, clases grupales o comunidades online puede ayudar a no desconectarnos emocionalmente del entorno.
  • No lo hagas sola/o: Hablar con alguien. Con un terapeuta, con una amistad, con otras personas que estén pasando por lo mismo. El acompañamiento, incluso virtual, puede ser un salvavidas.

    Creanme, pequeñas acciones pueden sostenernos cuando todo lo demás cambia.

Cuidar tu salud mental también es parte del viaje

Vivir viajando puede ser una aventura expansiva y luminosa, pero también una ruta de curvas internas. Hay días que parecen postales y otros que pesan como equipaje extra. Porque, aunque cambiemos de paisaje, seguimos viajando con nosotras/os mismas/os.

Ser una persona organizada y planificar lo que está bajo tu control, como revisar información sobre visas, seguros de viaje, qué cosas puedes llevar o no en tu equipaje, tipo de moneda, etc, también ayudan a “la paz mental” en este estilo de vida.

Ser nómada digital es una elección valiente, y muchas veces maravillosa. Pero también es una experiencia que nos pone frente a nuestros propios límites.

Hablar de salud mental en este contexto es importante. Porque no todo es lindos cafés con WiFi, cocteles y atardeceres hermosos. También hay llanto en playas paradisiacas, ansiedad en buses nocturnos y videollamadas donde se nos quiebra la voz… Y está bien decirlo.

Ahí es donde también encuentro sentido a mi vocación de periodista. Comunicar ciencia no es solo traducir papers: es narrar lo que somos cuando nos movemos, cuando nos sentimos vulnerables, cuando buscamos comprendernos mejor.

Porque en el fondo, para comprender la realidad que nos rodea, es importante entendernos emocionalmente. Y en ese viaje, la salud mental no debería ser un lujo, sino el terreno firme desde donde nos lanzamos a cada nueva travesía por el mundo.

Fuentes:

– Georgios Mouratidis (2018). Digital Nomadism Travel, Remote Work and Alternative Lifestyles. Lund University.

– Bunq. Global Living Report 2025: Hidden Costs of the Digital Nomad Lifestyle.

– Psicologa Inmaculada Rodríguez. (2024). Psicología del Nómada Digital: Un Análisis Completo.

1 comentario en “Llorando en el paraíso: lo que no se muestra en redes sociales sobre nomadismo digital”

  1. Wowwww que fuerte relato, sabes? Siento desde lejos tus aflicciones y tristeza, tus penas, dolores y soledad, por eso no te suelto, tenemos un cordón humbilical invisible que aún nos tiene más unidas que nunca hijita mía, te amo hasta el otro lado del mundo, siempre estaré contigo apoyándote aunque también me cuesten muchas lágrimas, solo deseo que seas y estés feliz, no te sientas sola porque yo siempre estoy viajando a tu lado mi muñequita 🥰 💜

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